divendres, 26 d’agost de 2016

Este es el año 2381, y esta es la Mónada Urbana 116: 885.000 seres humanos viven alojados en las mil plantas de esta gigantesca torre, una obra maestra de ingeniería de la nueva humanidad. En este mundo interior nadie siente deseos de abandonar existe la perfecta felicidad: se desconocen las inhibiciones, los traumas y las frustraciones: el equilibrio emocional es mantenido a toda costa; los descontentos son enfermos... Y la Mónada Urbana 116 es tan solo una de las cincuenta y una torres que forman la constelación Chipitts, la cual a la vez, es tan solo una de las muchas constelaciones semejantes que hay por toda la Tierra. Un planeta que ha conseguido eliminar las guerras y albergar a setenta mil millones de habitantes en su pequeña superficie. Sin embargo, no siempre resulta tolerable la vida fácil, planificada En el año 2381, las personas viven confinadas en enormes edificios (llamados Monurb, acrónimo de Mónada Urbana) sin salir nunca a la superficie. Ésta es la solución propuesta para el ingente crecimiento de la población, que no cesa ya que en esta nueva sociedad, uno de los valores máximos es la fertilidad. Como consecuencia de esto, la libertad sexual es una realidad absoluta. Los hombres tienen plena potestad para hacer de “rondadores nocturnos”, es decir, visitar las moradas de mujeres que les interesen físicamente, y pasar la noche con ellas. Negarse está prohibido porque reprimiría sexualmente al individuo en cuestión, algo innombrable en la sociedad propuesta. El carácter machista de esta situación es palpable, en cuanto a que permite incondicionalmente el adulterio y la realización del deseo sexual sin obstáculos. ‘El Mundo Interior’ es, en este sentido, una historia coral que reflexiona tangencialmente los aspectos extremos de esta sociedad, con capítulos dedicados a un solo personaje, de forma alternada. Lo grande de Silverberg es su lenguaje insinuado, nunca explícito, acerca de los temas que preocupan a los personajes. Un estilo más reflexivo y menos visual de lo que solemos encontrar en la ciencia-ficción, con un vocabulario propio.

6 comentaris:

  1. Respostes
    1. Mission accomplished; the Tr'en aren't about to come marauding out into space too soon. They've been given food for thought—nice indigestible food that's going to stick in their craws until they finally manage to digest it. But they can't digest it and stay what they are; you've got to be democratic, to some extent, to understand the idea. What keeps us obeying laws we ourselves make? What keeps us obeying laws that make things inconvenient for us? Sheer self-interest, of course—but try to make a Tr'en see it! With one government and one language, they just weren't equipped for translation. They were too efficient physically to try for the mental sciences at all. No mental sciences, no insight into my mind or their own—and that means no translation. But—damn it—I wish I were home already. I'm bored absolutely stiff!28 d’agost de 2016 a les 6:25

      PPP

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  2. Could be pure accident—some chemical in the stickum spoiled. Do they keep the stickum in barrels? Find out who had access. And ... oh, the phone call. That was the lab. The antidote's simple and the cure should be quick. They can phone or broadcast the medical information to doctors. The man on the phone said they could start emptying hospitals in six hours. And maybe we should release some propaganda. "United States whips mystery virus," or something like that. And we could send the Kremlin a stamp collection and.... Aw, you take it, sir. I'm pooped."

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