Rituales EN MAR D'EL PLATA OR PLATIÑA , Ed. Estuario, Montevideo, enero 2011
Ataviada con el pubis crónico
por Aldo Mazzucchelli *
"No es fácilmente "femenina" la escritura de Melisa Machado, sino escritura sabia a secas, que por eso se niega a aceptar un lenguaje que la gramática ha hecho macho por el poder de la costumbre y la costumbre del poder. Sensibilísima al lenguaje es, y lo trastoca, para decir el mundo desde su experiencia directa. Rulo que riza y zafa de cualquier retórica "feminista", ella es su experiencia misma usando los materiales masivos, mitológicos, que digiere, como grandes rocas, en el agua regia de su palabra propia, que viene de una experiencia de mujer que conoce la mercurial dualidad. Pasa apenas, en istmo angostísimo, el lenguaje por su experiencia de lo femenino, un femin-istmo irrepetible".
"Inscribir la poesía de Melisa Machado en una retórica de "lo femenino"
(y de lo femenino como marca distintiva de la poesía "uruguaya") es a
esta altura tan facil que ese discurso garantizaría ya opacar eso mismo
que se propondría mostrar. Está ella más cerca de algunos hombres que de
algunas mujeres, y más cerca de algunas mujeres que de algunos hombres.
Genealogías consagradas y largamente evidentes, una línea de la erótica
femenina que empieza por Delmira Agustini, que tiene en primeros
poemarios de ese tono una luego domesticable voz en Juana de Ibarbourou,
y que encuentra sus retortas y sus como infantiles perversidades, casi
perversas pero en su lugar muy feéricas, en Marosa di Giorgio, la acepta
sin pestañear. Pero en la misma huella estuvieron, y mucho más cerca de
ella acaso en la plutónica y tensa amistad de erótica y muerte, Herrera
y Reissig y su correduría neobarroca con Echavarren y Espina a la
cabeza. En cambio, otras escrituras "femeninas" (especialmente Sara de
Ibáñez, Ida Vitale, Amanda Berenguer y Circe Maia) u otras pocas poetas
de calidad comparable, pero cuyas tonalidades edifican más del lado de
una mensura o mesura de lo pensable, parecen quedar al margen de una
genealogía no solo posible sino, a esta altura, completamente obvia.
Precisamente, lo interesante en la poesía de Melisa Machado será aquello
que se mueva o que agregue o que la rebele, andrógina y triple, ante
ese canon que amenaza ya engullirla y consolidar su voz en retórica".
*Poeta
y ensayista. Autor entre otros de Wysiwig (poesía: Artefato, 2004), y
de La mejor de las fieras humanas. Vida de Julio Herrera y Reissig.
(Taurus, 2010). Profesor de la universidad de Brown, obtuvo su PhD en
Stanford con una tesis sobre el Tratado de la imbecilidad del país de
Herrera y Reissig que publicó en su totalidad por primera vez (Taurus,
2a ed. 2007).
por Aldo Mazzucchelli *
"No es fácilmente "femenina" la escritura de Melisa Machado, sino escritura sabia a secas, que por eso se niega a aceptar un lenguaje que la gramática ha hecho macho por el poder de la costumbre y la costumbre del poder. Sensibilísima al lenguaje es, y lo trastoca, para decir el mundo desde su experiencia directa. Rulo que riza y zafa de cualquier retórica "feminista", ella es su experiencia misma usando los materiales masivos, mitológicos, que digiere, como grandes rocas, en el agua regia de su palabra propia, que viene de una experiencia de mujer que conoce la mercurial dualidad. Pasa apenas, en istmo angostísimo, el lenguaje por su experiencia de lo femenino, un femin-istmo irrepetible".
"Inscribir la poesía de Melisa Machado en una retórica de "lo femenino"
(y de lo femenino como marca distintiva de la poesía "uruguaya") es a
esta altura tan facil que ese discurso garantizaría ya opacar eso mismo
que se propondría mostrar. Está ella más cerca de algunos hombres que de
algunas mujeres, y más cerca de algunas mujeres que de algunos hombres.
Genealogías consagradas y largamente evidentes, una línea de la erótica
femenina que empieza por Delmira Agustini, que tiene en primeros
poemarios de ese tono una luego domesticable voz en Juana de Ibarbourou,
y que encuentra sus retortas y sus como infantiles perversidades, casi
perversas pero en su lugar muy feéricas, en Marosa di Giorgio, la acepta
sin pestañear. Pero en la misma huella estuvieron, y mucho más cerca de
ella acaso en la plutónica y tensa amistad de erótica y muerte, Herrera
y Reissig y su correduría neobarroca con Echavarren y Espina a la
cabeza. En cambio, otras escrituras "femeninas" (especialmente Sara de
Ibáñez, Ida Vitale, Amanda Berenguer y Circe Maia) u otras pocas poetas
de calidad comparable, pero cuyas tonalidades edifican más del lado de
una mensura o mesura de lo pensable, parecen quedar al margen de una
genealogía no solo posible sino, a esta altura, completamente obvia.
Precisamente, lo interesante en la poesía de Melisa Machado será aquello
que se mueva o que agregue o que la rebele, andrógina y triple, ante
ese canon que amenaza ya engullirla y consolidar su voz en retórica".
*Poeta
y ensayista. Autor entre otros de Wysiwig (poesía: Artefato, 2004), y
de La mejor de las fieras humanas. Vida de Julio Herrera y Reissig.
(Taurus, 2010). Profesor de la universidad de Brown, obtuvo su PhD en
Stanford con una tesis sobre el Tratado de la imbecilidad del país de
Herrera y Reissig que publicó en su totalidad por primera vez (Taurus,
2a ed. 2007).